Movimiento Nacional Cimarrón | Derechos de la Población Afro

Por los Derechos Humanos de la Población Afrocolombiana

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Por: Prudencio Palacios

Este 9 de septiembre, Colombia conmemora el Día Nacional de los Derechos Humanos. Pero para las comunidades del pueblo afrocolombiano, la fecha no es una celebración, sino un doloroso recordatorio de la abismal distancia entre el papel y la realidad.

En los consejos comunitarios  y municipios de mayoría afro, la pregunta no es si se violan los derechos humanos, sino cuántas veces se violan en un solo día. La respuesta se mide en cifras y se siente en la piel: solo en 2023, más de 121.000 personas fueron víctimas de desplazamiento forzado masivo y confinamiento en el país, según la Defensoría del Pueblo. Y detrás de ese número frío, están los rostros de familias enteras arrancadas de su tierra, de niños que no pueden ir a la escuela por las minas antipersona, de mujeres gestantes que caminan horas para encontrar un centro de salud, y de mayores que ven su cultura desaparecer en medio de la guerra.

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Copia de Copia de Copia de 25 de marzo Día Internacional (1)

Los informes de CODHES son claros: el Pacífico colombiano, donde la población afrodescendiente es mayoría, vive un recrudecimiento de la crisis humanitaria. El caso del Chocó es quizá el más doloroso:confinamientos forzados, amenazas, asesinatos y una violencia racializada que se intensifica con el racismo y la discriminación estructural. CODHES lo ha dicho sin rodeos: la población étnica desplazada es la más vulnerable del país.

Mientras el país habla de derechos, en los ríos y caminos del Pacífico se imponen restricciones de movilidad que convierten la vida cotidiana en una condena. Allí, navegar un río puede costar la vida; sembrar la tierra se vuelve imposible por las minas antipersona sembradas a pocos metros de las viviendas y escuelas; y el acceso a lo más básico —agua, alimentos, medicinas— está bloqueado por un conflicto que hace de cada necesidad un riesgo.

La violencia no solo desplaza y confina: también recluta y destruye proyectos de vida. Jóvenes afrocolombianos son obligados a entrar en las filas de grupos armados, arrebatándoles su infancia y juventud. La minería ilegal y los cultivos de uso ilícito, más que generar riqueza, envenenan la tierra y financian la maquinaria de la muerte. En este escenario, la promesa de paz parece un espejismo, y el Estado sigue siendo más visible en su ausencia social que en la protección de los derechos.

¡Basta ya! Un llamado urgente este 9 de septiembre

Por todo esto, el Movimiento Nacional Afrocolombiano, junto a las voces de innumerables consejos comunitarios, elevan un grito contundente:

  • Al Gobierno Nacional: que la garantía de los derechos humanos para las comunidades negras deje de ser un discurso de ocasión. Se necesitan acciones urgentes y efectivas: eliminar los grupos armados de nuestros territorios, cumplir con las políticas públicas ya establecidas en el Plan Nacional de Desarrollo, invertir en salud, educación y oportunidades para arrebatarle los jóvenes a la guerra, y proteger de verdad a los líderes sociales.
  • A los grupos armados legales e ilegales: respeten la vida. Abandonen nuestros territorios. Los consejos comunitarios no son campos de batalla ni botines de guerra.

Este 9 de septiembre no hay nada que celebrar mientras un solo joven afro sea reclutado, mientras una líder sea amenazada, mientras una comunidad esté confinada por el miedo. El mejor homenaje a los derechos humanos es garantizarlos.

La deuda con la Colombia afrodescendiente es inmensa y es hora de empezar a pagarla. La paz de Colombia depende de la paz en nuestros territorios.

9 de Septiembre: ¿Qué Derechos Humanos Celebramos? La Cruda Realidad de la Colombia Afrodescendiente