Mujeres afro rurales: territorio, economía y defensa de la vida
15 de octubre | Día Internacional de las Mujeres Rurales En Colombia, hablar de las mujeres rurales afrodescendientes es hablar de territorio, memoria, trabajo, cultura y defensa de la vida. En comunidades rurales y territorios colectivos, miles de mujeres han sostenido históricamente prácticas productivas, familiares y comunitarias que contribuyen al bienestar de sus pueblos y a la protección de los ecosistemas. Su trabajo está presente en la agricultura, la pesca, la minería tradicional, la transformación y comercialización de productos, la cocina, el cuidado de las familias y la transmisión de conocimientos ancestrales. Muchas de estas actividades hacen parte de economías familiares y comunitarias que, aunque fundamentales para la vida de los territorios, no siempre son reconocidas ni valoradas lo suficiente. Mujeres afrodescendientes que sostienen los territorios Las mujeres afro rurales mantienen una relación profunda con los territorios que habitan. En ellos se encuentran sus historias familiares, sus prácticas culturales, sus conocimientos sobre la naturaleza y las memorias de generaciones que han construido formas propias de relacionarse con la tierra, los ríos, los bosques y el mar. Su participación también ha sido fundamental en la defensa de los territorios frente a diferentes amenazas sociales, ambientales y económicas. Desde sus comunidades, muchas mujeres han liderado procesos organizativos, iniciativas de economía propia, acciones de protección ambiental y estrategias para preservar las prácticas culturales de sus pueblos. Por ello, reconocer su aporte implica comprender que el territorio no es únicamente un espacio geográfico: es un lugar de vida, identidad, memoria, autonomía y construcción colectiva. Racismo, desigualdad y brechas que persisten A pesar de sus contribuciones, las mujeres afrodescendientes rurales enfrentan múltiples barreras para el ejercicio pleno de sus derechos. Las desigualdades relacionadas con el género, la pertenencia étnico-racial y la ruralidad pueden profundizar las dificultades para acceder a recursos productivos, educación, servicios, oportunidades económicas, participación política y mecanismos de protección. A estas condiciones se suman problemáticas relacionadas con la tenencia y acceso a la tierra, las dificultades para fortalecer emprendimientos y economías propias, la sobrecarga de las labores de cuidado y las afectaciones derivadas de conflictos y transformaciones económicas y ambientales en los territorios. Estas situaciones no pueden analizarse de manera aislada. Para las mujeres afrodescendientes rurales, la lucha contra el racismo está estrechamente relacionada con la defensa de sus derechos económicos, sociales, culturales y territoriales. Economía propia y autonomía Las mujeres afro rurales también son protagonistas de diversas formas de economía propia y solidaria. Sus conocimientos y actividades productivas contribuyen a la seguridad alimentaria, generan ingresos para las familias y fortalecen los vínculos comunitarios. La agricultura, la pesca, la producción artesanal, la gastronomía, la transformación de alimentos, la comercialización local y otras actividades forman parte de un entramado económico que combina generación de ingresos, conocimientos tradicionales y prácticas de cuidado. Fortalecer estas economías requiere políticas y programas que reconozcan las particularidades de las comunidades afrodescendientes rurales y que garanticen condiciones para que las mujeres puedan acceder a tierra, financiación, asistencia técnica, formación, mercados y espacios de decisión sin discriminación. Mujeres, territorio y participación La participación de las mujeres afrodescendientes en las decisiones sobre sus comunidades y territorios es fundamental. Sus conocimientos y experiencias aportan perspectivas indispensables para abordar asuntos relacionados con el ambiente, la economía, la cultura, la seguridad alimentaria y el bienestar colectivo. Garantizar esta participación significa avanzar hacia escenarios donde las mujeres no sean consideradas únicamente beneficiarias de programas sociales, sino sujetas políticas y protagonistas de los procesos de transformación de sus comunidades. La defensa de sus derechos también implica reconocer el liderazgo de las organizaciones de mujeres afrodescendientes y fortalecer sus capacidades para incidir en las decisiones que afectan sus territorios y sus proyectos de vida. Defender a las mujeres afro rurales es defender la vida En el Movimiento Nacional CIMARRÓN, reivindicamos el papel de las mujeres afrodescendientes rurales en la construcción de comunidades, la defensa de los territorios y el fortalecimiento de las economías propias. Este 15 de octubre hacemos un llamado a reconocer sus aportes y a avanzar hacia condiciones que permitan garantizar sus derechos, fortalecer su autonomía económica, promover su participación y enfrentar las distintas expresiones del racismo y la discriminación. Las mujeres afro rurales no solo habitan los territorios: los construyen, los cuidan, los defienden y mantienen vivas sus memorias y saberes. Reconocerlas es reconocer la diversidad y la riqueza de Colombia. Garantizar sus derechos es avanzar hacia la justicia racial, la equidad de género y la dignidad de los pueblos afrodescendientes. Mujeres afro rurales: territorio, memoria, economía y resistencia. Movimiento Nacional CIMARRÓN