Diversos liderazgos integran comité local de Kennedy

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“Entrando en los corazones y no solo en los hogares” es el argumento con el cual trabaja María Custodia Villareal de 48 años de edad, quien nació con una dificultad para hablar pero que con su esfuerzo y entusiasmo ha logrado vencer esa limitación de la cual nunca le dieron el diagnostico. María cuenta que fue muy difícil sus primero años de vida en el colegio pues ella lograba emitir sonidos pero no lograba vocalizar, por lo cual sus compañeros no le entendían y como dicen hoy fue víctima de buling pero eso no le importó! Su liderazgo innato y las ganas de seguir adelante le permitieron no solo terminar el colegio sino superar notoriamente su limitación comunicativa.
María llegó a Bogotá con su esposo en busca de oportunidades la barrio Nueva Esperanza de la localidad de Rafael Uribe, un lugar de invasión y por supuesto de muchas necesidades, frente a esas situaciones se dio cuenta que tenía vocación social y política y la necesidad evidente la tenían los niños y en especial los niños con alguna situación de salud particular, lo que la llevo inicialmente a realizar ollas comunitarias para cubrir las necesidades de alimentación, posteriormente el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF la apoyo en el proceso de cuidado a los menores, con dicha responsabilidad decidió terminar el bachillerato. Durante el proceso de formación también trabajo con personas habitantes de calle y personas reinsertadas, con esto dos grupos de población reafirmo: “la importancia de acompañar a los niños, acompañarlos y sembrar en ello las seguridad para hacer cosas grandes, para ser personas de bien”.
Actualmente, María acompaña en el proceso de formación a 40 niños de la localidad de Kennedy, abandonó la localidad de Rafael Uribe por situaciones de desplazamiento en la zona lo que ponía en riesgo a la comunidad. María continúa el proceso de formación con los pequeños, con los hijos de las lideresas que integran el comité y los niños de los barrios aledaños que en equipo conocen de la identidad afrocolombiana a través de pequeñas actividades académicas, lúdicas y hasta gastronómicas. María Custodia conoce del trabajo de Cimarrón desde el año 2007 y dice que el liderazgo con su gente lo consolidó con la participación en la escuela realizada en el barrio Diana Turbay, sabe que los resultados con la comunidad no son inmediatos si no a largo plazo y que solo “entrando a los corazones y no solo a los hogares” se logran cambios significativos y colectivos.