“que nos organicemos las mujeres y los hombres  del pueblo afrocolombiano, dando nuestras voces en un solo cantar, porque la unión es nuestra fuerza y la fuerza nuestra libertad”

Siendo aproximadamente las 8:15 am, en un aula de los Puntos de Articulación Social en el barrio Bella vista de la localidad de Keneddy, se pueden visibilizar algunos carteles anunciando, la Escuela de Liderazgo Afrocolombiano Nelson Mandela, al tiempo que algunas personas, miembros del Movimiento Nacional Cimarrón, se encargan de tener  todo en su lugar para dar inicio a una nueva jornada, que pretende capacitar y empoderar a la población afrocolombiana. Poco a poco llegan las participantes, se van ubicando, a la vez que se les va haciendo entrega de una escarapela en la que se lee el nombre de cada una de ellas. Pasada las 8:30 am, Juan de Dios Mosquera, dirigente del Movimiento Cimarrón, da la bienvenida a cada una de las personas que están allí, para empezar formalmente con las actividades planeadas.

¡Unidas y unidos venceremos!

Este es un pequeño, pero poderoso fragmento, que describe muy bien uno de los objetivos de la realización de las escuelas de liderazgo, pues cada una de las mujeres que hoy asisten a este espacio, son y se convertirán en un aliado importante por la lucha de los derechos de las mujeres afrocolombianas.

La mañana va avanzando y se da la oportunidad para conocer a cada una de sus participantes, sus nombres, sus  lugares de orígenes, entre los que se encuentran algunos municipios del Valle del Cauca, de Quibdó y también del departamento del Caquetá, lugares llenos de historia. Y en esa línea de ideas era inevitable mencionar a Nelson Mandela, quién se convirtió en una leyenda política en su lucha contra el apartheid, en un símbolo por la resistencia.

Poco a poco se fueron narrando diferentes relatos, anécdotas, como la cuestión de la esclavitud en Colombia, un tema que despertó todo tipo de comentarios e indignaciones por parte de las mujeres que estaban allí, pues aunque estos hechos parecen inverosímiles, hacen parte de la memoria afrocolombiana, la cual es un proceso importante conocer y no olvidar, porque sin duda estos hechos han marcado la historia.

En medio de lo que parece un diálogo, una conversación, se van generando debates bastante interesantes, en torno al ejercicio de hacer memoria, debido a que, poco a poco se van conociendo algunas de las causas que generaron la esclavización en nuestras sociedades, en el continente, Americano y en Europa.

Una de las reflexiones a destacar es la realizada por Juan de Dios Mosquera, en relación a este tema:

El racismo es la mentalidad de la supuesta inferioridad, con esto me refiero a la animalidad con que se pensaba a las personas africanas y la supuesta superioridad de las personas españolas o de piel blanca.

«La discriminación racial es la aplicación del racismo en la realidad práctica, en el trato a las personas afro, entonces es el MAL TRATO de exclusión, de segregación, de ofensa que se comete contra las personas indígenas, contra las personas afros» así lo indica Juan de Dios Mosquera.

La Escuela de Liderazgo Afrocolombiano se terminan convirtiendo en espacios para pensar sobre como esas formas de discriminación racial se han transformado hoy por hoy, y como desde distintas iniciativas se pueden cambiar.

A partir de lo anterior, estas jornadas empiezan a tomar cada vez más y más importancia para las mujeres que están allí participando, pues cada uno de sus comentarios son aportes valiosos para la visibilización y reconocimiento del pueblo afrocolombiano.